Ferrante Gonzaga, condotiero de Carlos V, adquirió GUASTALLA en 1549 y la reconstruyó como una ciudad ideal, caracterizada por una cruz central de calles acabadas de forma escenográfica con la fachada de una iglesia.

Enriquecida por el palacio ducal (modificado a lo largo de los siglos), por un extraordinario bronce de Leone Leoni, por una catedral del siglo XVI y por pórticos de estilo emiliano que se asoman al adoquinado, la preciosa ciudad de los Gonzaga mantiene el encanto y la tradición de la pequeña capital a orillas del gran río.

Los servicios, el teatro y las tiendas del centro son de calidad.

Guastalla