En la llanura ubicada entre Reggio Emilia y Módena durante el Renacimiento, época en la que la cultura significaba prestigio y poder, florecieron espléndidas señorías orgullosamente autónomas o bajo la influencia de las familias Gonzaga o Estense.

Entre el 1400 y el 1600 surgió en esta llanura, entre el río Po y los afluentes Crostolo y Secchia, una constelación de pequeñas capitales caracterizadas por un magnífico patrimonio de decoraciones urbanas compuesto por palacios e iglesias que, mediante itinerarios de pocas decenas de kilómetros que los conectan, aún hoy se muestran al viajero con una densidad única en Italia.

Grandes artistas rodeaban estas cortes, incluso algunos nacieron o vivieron aquí, como los pintores Correggio y Lelio Orsi y los poetas Boiardo y Ariosto. Aquí trabajaron escultores como Leone Leoni y fueron acogidos literatos como Aretino, Tasso y Bembo. De vez en cuando la figura del intelectual y del gobernante coincidían como en el caso de Veronica Gambara, señora de Correggio y apreciada poetisa, protectora de las artes y las letras.

Una historia fascinante y un retrato de una Italia menos conocida que merece ser examinada detenidamente. Algunas de estas capitales (a causa de cuyas sucesiones estallaron guerras europeas, lo que demuestra que la zona no estaba al margen de la historia) se encontraban en la actual provincia de Módena, como la espléndida Carpi, con su suntuosa plaza, y Mirandola, en la actualidad lamentablemente dañada por el terremoto. A pesar de ello, la concentración más alta se encuentra en la provincia de Reggio Emilia. Se reconocen por lo menos seis, aunque antiguamente las señorías pequeñas y efímeras eran más numerosas.

Omar Galliani “Matilde”